Diferencias entre el hipoclorito de calcio y de sodio

Autor:
Amoquimicos
Fecha:
15/01/2026
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Descubra las diferencias entre el hipoclorito de calcio y el de sodio, sus usos y ventajas según cada necesidad. Siga leyendo y elija mejor.

En el ámbito industrial y sanitario, los desinfectantes a base de cloro se han posicionado como herramientas fundamentales para garantizar ambientes higiénicos, seguros y libres de agentes patógenos. Entre ellos, el hipoclorito de calcio y el hipoclorito de sodio son dos de las opciones más utilizadas por su efectividad, accesibilidad y amplio espectro de acción. No obstante, aunque ambos compuestos comparten propiedades biocidas, sus diferencias químicas, operativas y logísticas pueden influir directamente en su rendimiento y conveniencia según el entorno de aplicación.

Conocer las particularidades de cada tipo de hipoclorito no solo permite optimizar los procesos de desinfección, sino también garantizar la seguridad de los operarios, el cumplimiento de la normativa vigente y la eficiencia del sistema implementado. 

En este artículo de Amoquímicos, abordamos en detalle qué son estos compuestos, cómo se diferencian, en qué contextos se emplean y cuáles son sus ventajas y limitaciones, con el fin de proporcionar información útil para una toma de decisiones técnica y fundamentada.

¿Qué es el hipoclorito de calcio?

Es un compuesto químico inorgánico con la fórmula Ca(ClO)₂. Pertenece a la familia de los hipocloritos y se caracteriza por ser una sal blanca o grisácea, con una apariencia sólida y granulada, de olor penetrante a cloro. Se obtiene principalmente a través de la reacción del hidróxido de calcio con cloro gaseoso. Este producto químico en Colombia presenta una alta estabilidad en estado sólido y una gran capacidad oxidante, lo que le permite liberar cloro activo cuando entra en contacto con agua.

Desde el punto de vista químico, el hipoclorito de calcio es una sustancia con una alta concentración de cloro disponible, generalmente entre el 65% y el 70%, convirtiéndolo en una opción potente dentro del espectro de desinfectantes clorados. Una vez disuelto, libera ácido hipocloroso (HOCl), un agente antimicrobiano altamente eficaz. Esta liberación ocurre en equilibrio con el ión hipoclorito (OCl⁻), cuya proporción varía dependiendo del pH. 

¿Qué es el hipoclorito de sodio?

Con fórmula química NaClO, es una sal formada por la combinación de sodio (Na⁺) y ion hipoclorito (ClO⁻). Es un compuesto inorgánico altamente soluble en agua, que se presenta comúnmente en forma líquida, de color amarillo verdoso y con un fuerte olor característico a cloro. Su origen se remonta a la combinación de cloro gaseoso con una solución diluida de hidróxido de sodio (NaOH), reacción que da como resultado una solución con propiedades fuertemente oxidantes.

En términos químicos, el hipoclorito de sodio funciona como un agente oxidante intermedio, capaz de liberar ácido hipocloroso (HOCl) en soluciones acuosas de pH ligeramente ácido, esto le permite actuar eficazmente como bactericida, fungicida y virucida. La eficacia del hipoclorito de sodio depende de diversos factores como la concentración de cloro disponible (normalmente entre 5% y 15% en soluciones comerciales), la temperatura, el pH y el tiempo de contacto. Su comportamiento químico lo hace versátil en múltiples procesos industriales, sanitarios y de tratamiento de agua.

Diferencias químicas y de concentración

Aunque el hipoclorito de calcio y el hipoclorito de sodio comparten una función desinfectante y una base oxidante común, el ion hipoclorito (ClO⁻) presenta diferencias químicas notables que influyen directamente en su comportamiento, estabilidad, concentración y aplicaciones. A continuación, detallamos más sobre las principales distinciones entre ambos compuestos:

  • Estado físico y forma de presentación: el hipoclorito de sodio se encuentra típicamente en estado líquido, disponible en soluciones acuosas que facilitan su aplicación directa en procesos de limpieza y desinfección. Por su parte, el hipoclorito de calcio se presenta de forma sólida, generalmente en gránulos o tabletas, lo cual favorece su almacenamiento a largo plazo y dosificación controlada en ciertos contextos como el tratamiento de piscinas o sistemas de agua.

  • Concentración de cloro activo: el hipoclorito de calcio contiene una mayor concentración de cloro disponible, aproximadamente entre 65% y 70%, lo que lo convierte en una opción potente para procesos que requieren una desinfección intensa o prolongada. En contraste, el hipoclorito de sodio ofrece una concentración de cloro más baja, que suele oscilar entre 5% y 15%, dependiendo de la formulación comercial. Esto implica que, para igualar la eficacia, se requieren volúmenes mayores de hipoclorito de sodio en ciertas aplicaciones.

  • Estabilidad química: el hipoclorito de calcio posee una mayor estabilidad en condiciones de almacenamiento, especialmente cuando se conserva en ambientes secos y alejados de fuentes de calor. El hipoclorito de sodio, en cambio, es más sensible a la degradación por exposición a la luz, el calor y el aire, lo que puede reducir su eficacia con el tiempo si no se almacena adecuadamente.

  • Reactividad con otros compuestos: ambos compuestos pueden reaccionar peligrosamente si se mezclan con materiales incompatibles, pero el hipoclorito de calcio presenta una reactividad más alta en presencia de compuestos orgánicos o ácidos fuertes, generando riesgo de liberación súbita de gases tóxicos o incluso combustión. Esto implica que su uso debe ser aún más controlado y técnico.

  • pH de la solución: las soluciones de hipoclorito de sodio suelen tener un pH elevado, típicamente entre 11 y 13, lo que proporciona un entorno alcalino que inhibe el crecimiento microbiano. El hipoclorito de calcio también genera soluciones alcalinas al disolverse, aunque su pH puede ser algo menor que el de las soluciones de hipoclorito de sodio.

Eficacia desinfectante en distintas superficies

Tanto el hipoclorito de sodio como el de calcio tienen propiedades biocidas ampliamente reconocidas, pero presentan variaciones en su eficacia según la naturaleza del material tratado, la presencia de materia orgánica y la velocidad de acción requerida. Conozca un poco más sobre los comportamientos diferenciados de cada compuesto en distintos escenarios a continuación:

  • Superficies lisas no porosas (acero inoxidable, cerámica, vidrio): en superficies duras y no porosas, el hipoclorito de sodio ha demostrado una mayor eficiencia inmediata, gracias a su naturaleza líquida que facilita una cobertura uniforme y una rápida penetración. Esta característica lo hace ideal para el saneamiento de áreas de preparación de alimentos, quirófanos o laboratorios, donde se requiere acción rápida y de amplio espectro.

  • Superficies porosas (madera, concreto, textiles industriales): el hipoclorito de calcio muestra mejor desempeño en materiales porosos debido a su mayor concentración de cloro activo. Su acción prolongada permite una desinfección más profunda, siendo especialmente útil en entornos industriales donde las superficies están expuestas a alta carga microbiana o residuos difíciles de remover.

  • Áreas de alto tránsito y uso frecuente: en sitios como baños públicos, cocinas industriales o almacenes, donde se realizan limpiezas frecuentes, el hipoclorito de sodio es más práctico y rentable. Su presentación líquida y facilidad de dosificación lo convierten en una solución adecuada para aplicaciones regulares que exigen acción rápida sin dejar residuos sólidos.

  • Equipos de aplicación automatizada o aspersión: el hipoclorito de sodio también se adapta mejor a sistemas de nebulización o limpieza CIP (Clean-In-Place), por su compatibilidad con equipos que requieren soluciones líquidas homogéneas. Esto lo hace más versátil para industrias alimentarias, farmacéuticas o cosméticas.

  • Ambientes con carga orgánica elevada: en presencia de materia orgánica, ambos compuestos pueden perder eficacia, pero el hipoclorito de calcio, debido a su mayor concentración de cloro, mantiene un rendimiento superior y más estable, especialmente cuando se requiere un poder oxidante persistente.

En términos generales, el hipoclorito de sodio es preferido para limpiezas rápidas, frecuentes y en superficies lisas, mientras que el hipoclorito de calcio es más conveniente para aplicaciones profundas, materiales porosos y ambientes industriales exigentes. La elección correcta no depende solo del poder desinfectante, sino del tipo de superficie y el contexto operativo en el que se usen.

Uso en tratamiento de agua

Este proceso requiere compuestos eficaces, estables y de fácil aplicación para eliminar microorganismos patógenos y garantizar la potabilidad. Ambos tipos de hipoclorito son ampliamente utilizados en este proceso, cada uno con características que los hacen adecuados para distintos contextos. A continuación, compartimos sus principales usos:

  • Potabilización de agua para consumo humano: se emplea para la desinfección final en plantas de tratamiento, ayudando a eliminar bacterias, virus y otros agentes contaminantes antes de su distribución.

  • Tratamiento de aguas residuales: su uso es común en plantas de aguas servidas para reducir la carga microbiológica antes de su vertimiento o reutilización, contribuyendo al cumplimiento de normativas ambientales.

  • Purificación de agua en sistemas rurales y de emergencia: gracias a su efectividad y fácil almacenamiento, estos productos químicos de desinfección son utilizados en zonas rurales o en situaciones de desastre para asegurar el acceso a agua segura.

  • Sistemas de agua industrial: también son integrados en procesos industriales donde el agua debe cumplir ciertos estándares de calidad microbiológica, como en torres de enfriamiento, calderas o procesos de fabricación.

  • Mantenimiento de estanques, piscinas y fuentes ornamentales: estos compuestos contribuyen al control de algas, hongos y bacterias, manteniendo el agua limpia y libre de agentes patógenos en ambientes recreativos o decorativos.

Ventajas y limitaciones de cada opción

Aunque ambos compuestos comparten propiedades desinfectantes, sus características químicas, logísticas y operativas determinan su conveniencia en diferentes contextos de uso:

Hipoclorito de calcio

Ventajas:

  • Mayor concentración de cloro activo: el hipoclorito de calcio suele contener entre el 65% y el 70% de cloro disponible, convirtiéndolo en una opción más potente y duradera en su efecto desinfectante.

  • Presentación sólida más estable: su formato granular o en tabletas facilita su almacenamiento prolongado sin pérdidas significativas de efectividad, especialmente en zonas con climas cálidos o húmedos.

  • Adecuado para sistemas sin infraestructura líquida: es ideal para aplicaciones en zonas rurales o instalaciones que no cuentan con sistemas de dosificación líquida, ya que su uso no depende de bombas o tanques.

Limitaciones:

  • Mayor riesgo de reacción al mezclar con agua: la disolución requiere precaución, ya que puede generar calor y liberar gases irritantes si no se manipula correctamente.

  • Puede dejar residuos insolubles: en algunos casos, su uso puede generar sedimentos que requieren un enjuague posterior más riguroso para evitar incrustaciones.

  • Menor facilidad de dosificación precisa: al ser sólido, la dosificación exacta puede ser más compleja si no se cuenta con balanzas o protocolos estandarizados.

Hipoclorito de sodio

Ventajas:

  • Fácil de dosificar y aplicar: su presentación líquida permite una dosificación automática y precisa mediante bombas dosificadoras, facilitando su integración en sistemas industriales o agrícolas.

  • Menor riesgo de sobreconcentración: la concentración promedio (alrededor del 10 % al 15 %) lo hace más seguro para usos cotidianos en superficies o instalaciones con contacto humano.

  • Compatibilidad con sistemas de limpieza en sitio (CIP): es ideal para la industria alimentaria o farmacéutica donde se requiere limpieza constante sin desmontar equipos.

Limitaciones:

  • Menor estabilidad a largo plazo: pierde efectividad con el tiempo, especialmente si se expone a la luz o a temperaturas elevadas. Por ello, requiere un almacenamiento controlado.

  • Mayor volumen necesario por menor concentración: para lograr la misma acción desinfectante que el hipoclorito de calcio, se necesita mayor cantidad de producto, lo cual puede impactar la logística.

  • Mayor peso y costos de transporte: al ser un líquido, su transporte puede resultar más costoso por volumen y requerir envases específicos para evitar fugas o reacciones.

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En Amoquímicos, entendemos que la elección entre hipoclorito de calcio y de sodio no debe tomarse a la ligera. Por eso, ofrecemos productos químicos certificados, con ficha técnica y asesoría especializada para que cada cliente pueda implementar soluciones eficientes, seguras y adaptadas a sus procesos. Nuestra trayectoria de más de 35 años en el mercado colombiano nos permite garantizar calidad, cumplimiento y acompañamiento en todas las industrias donde la desinfección es un pilar fundamental.

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